Síntomas de la Rabia – ¿Cómo se puede Contraer?

La rabia se debe a un virus que se da a conocer mediante la saliva infectada a través de una lesión en la piel. El virus puede llegar al cerebro, provocando una inflamación y los síntomas de la enfermedad. Conoce en este nuevo artículo los síntomas de la rabia, cómo atenderla, cómo prevenirla y muchas otras cosas más. ¡No te lo pierdas!

La rabia se encuentra erradicada en los países desarrollados, gracias a las campañas de vacunación antirrábica y, cuando sucede algún caso, es debido a la mordedura de un animal silvestre infectado. Los casos por rabia en los países en desarrollo suelen ocurrir por mordeduras de perros no vacunados y la gran mayoría de las muertes son en niños.

El virus de la rabia está difundido en todo el planeta y ataca a los mamíferos, tanto domésticos como salvajes, incluyendo también a los seres humanos. Como bien dijimos, se encuentra en la saliva y también en las secreciones de los animales infectados y se transmite al hombre cuando un animal afectado lo ataca y causa en el hombre alguna lesión por mordedura. Asimismo el virus puede ser transfundido cuando un individuo que presenta algún corte en la piel (vía de entrada del virus) tiene contacto con las secreciones salivales de un animal contagiado.

La palabra “rabia” significa ‘locura’ o ‘furia’ en latín, y consiste en el extremo estado de agitación que constituye uno de los síntomas de la enfermedad. La rabia también ha sido conocida como hidrofobia, lo cual significa “miedo al agua”, debido a otro de sus síntomas: a pesar de que puedan tener muchísima sed, el simple hecho de observar agua provoca dolorosos espasmos en la garganta de los animales o en personas con rabia.

¿Qué es la rabia?

La rabia es una enfermedad que suelen padecer tanto animales como los seres humanos, en otras palabras, es una zoonosis. Suele ser una de las primeras enfermedades de las que se tiene papeles o constancia en la antigüedad; su primer informe se encuentra en escritos sumerios del año 3500 a.C., en los que se especifica que se multaba a los propietarios de perros rabiosos que habían mordido a otras personas. Fue Louis Pasteur quien, en el siglo XIX (diecinueve), halló que la rabia se debía a un virus, y él mismo planteó una vacuna bloqueando un virus atenuado, que usó por primera vez en un niño que había sido mordido por un perro rabioso.

Hoy en día la rabia se encuentra extendida por todos los lugares del mundo, excepto en la Antártida, debido a que los mamíferos de allí no han entrado en contacto con los mamíferos infectados de otros continentes. Un aproximado de 60.000 personas mueren al año a causa de la rabia, casi todos en áreas rurales de Asia y de África, y las cifras podrían ser mucho mayores de no ser por la vacuna que cada año es inyectada a 15 millones de personas que poseen riesgo de contraer dicha enfermedad. En la gran mayoría de los casos de rabia en la historia se debían a mordeduras de perros, no obstante, en la actualidad, los mamíferos que suelen transmitir la rabia con más habitualidad son el zorro en Europa, México y Estados Unidos, y los murciélagos en el resto del mundo.

Se sospecha que el número de muertes al año a causa de rabia es mucho mayor, debido a que muchos de estos fallecimientos no son registrados. Las campañas de erradicación son muy poco eficaces, ya que es muy difícil controlar a los animales salvajes; se cree y que el Reino Unido suele ser el único libre de rabia (sólo ha habido un caso, en el año 2012, en los últimos cien años).

En los países desarrollados se ha controlado la población de perros rabiosos, y sólo en algunos países presentan zonas de alto riesgo, como lo es el sur de México, el norte de Argentina y las zonas rurales de Perú. El resto de los países hispanoamericanos no presentan registros de rabia en perros, o está altamente controlada.

¿Cuáles son las causas de la rabia?

La causa de que se desarrolle la rabia suele ser un pequeño virus alargado, en forma de bastón, que posee en su interior una molécula de ARN. Puede ser encontrado en todos los lugares del mundo donde haya mamíferos, debido a que vive en su saliva, y transita de un mamífero a otro cuando la saliva infectada entra en contacto con los músculos y la sangre del mamífero sano; para ello tiene que haber una puerta de acceso a través de un arañazo o de una mordedura. Los animales que transmiten la rabia con más habitualidad al ser humano son:

• Perros.

• Zorros.

• Murciélagos.

• Tejones.

• Mapaches.

• Comadrejas.

No suele ser del todo fácil saber cuándo un mamífero se encuentra infectado por la rabia, aunque se puede distinguir por los cambios en su actitud (por ejemplo, ladrar por las noches sin interrupciones, o estrellarse contra el suelo en el caso de los murciélagos), por un incremento de su agresividad sin que se le provoque a ello, por la mala apariencia que presente, o porque no pueda tragar saliva y le salga de la boca en forma de espuma.

Una vez que el virus haya llegado a la herida, empieza a multiplicarse y pronto comienza a ascender por los nervios hasta que llega a la médula espinal y, de ahí, llega al cerebro, donde suele provocar una encefalitis. El tiempo que difiere en afectar al cerebro es de unos siete días aproximadamente, aunque suele variar según el sitio donde haya mordido el animal, debido a que si el nervio posee un trayecto corto hasta el cerebro tardará mucho menos. No obstante, la enfermedad se puede manifestar años después debido a que el virus puede permanecer oculto dentro del cuerpo.

Otra manera de contraer la rabia es inhalando el virus en cuevas donde residen los murciélagos. Es una forma de transmisión realmente rara y se han dado en muy pocos casos en el mundo. También el contacto con fluidos de animales muertos o las personas durante autopsias puede ser una fuente de infección, pero suele ser igual de rara que en el caso anterior.

¿Cómo se transmite la rabia?

Como bien dijimos anteriormente, las personas pueden ser infectadas por la mordedura o por el arañazo profundo de un animal infectado. Los perros suelen ser los principales huéspedes y transmisores de la rabia y la principal causa de las muertes por rabia en humanos que ocurren en África y Asia en más del 95% de los casos.

Los murciélagos la fuente principal de infección en los casos mortales de rabia en las Américas. La rabia del murciélago recientemente se ha convertido en una amenaza para la salud pública en Australia y en Europa Occidental. Los casos de muertes en los seres humanos por contacto con mapaches, zorros, mofetas, mangostas, chacales y otros huéspedes carnívoros salvajes infectados son muy raros.

Además, también puede ser transmitido al ser humano en caso de contacto directo de material infeccioso (saliva generalmente) con mucosas o heridas cutáneas recientes. La transmisión de persona a persona por mordeduras es teóricamente posible, pero esto nunca se ha confirmado.

Aunque es un poco raro, también se puede contraer la rabia por trasplante de órganos infectados o inhalación de aerosoles que contengan el virus. La absorción de carne cruda o de otros tejidos de animales contagiados no es una fuente confirmada de infección humana.

Cómo se contrae la rabia

¿Cuáles son los síntomas de la rabia?

La rabia se manifiesta de manera progresiva en diferentes etapas, que presentan síntomas particulares en cada una de las mismas:

• Período de incubación

Luego de la mordedura del animal, la persona afectada no suele presentar ningún tipo de síntomas de la rabia. Lo común es que dure entre uno y tres meses aproximadamente, aunque en ciertas ocasiones la rabia puede aparecer en menos de una semana o hasta siete años más tarde. Es en este periodo cuando la profilaxis con la vacuna es fundamental.

• Pródromos

Duran alrededor de dos a diez días. Suelen manifestarse síntomas inespecíficos, pero ya alertan a la persona que los sufre. Los más comunes son:

– Fiebre con escalofríos.

– Sensación de hormigueo, comezón o sensibilidad extrema en el lugar de la herida.

– Cansancio sin siquiera realizar ejercicio físico.

– Dolor en las articulaciones y en los músculos.

• Rabia

En este período se manifiesta la enfermedad con toda su fuerza. Dura alrededor de dos a siete días. Los síntomas de la rabia son muy variados y suelen ser el resultado de la inflamación cerebral, la encefalitis. Clásicamente se diferencian dos tipos de rabia según los síntomas que predominen:

Rabia violenta o furiosa (70%):

– Hiperactividad e incapacidad para dormir o para quedarse quieto.

– Excitación, ansiedad, depresión…

– Ideas delirantes de persecución.

– Ataques de violencia contra las personas de su entorno.

– Espasmos musculares; son muy característicos los espasmos laríngeos que originan “hidrofobia” o “miedo al agua”, debido a que no pueden tragar ni siquiera la saliva. En ciertas ocasiones también impiden respirar y se conoce como “aerofobia”.

– Convulsiones.

Rabia paralítica 30%:

– Pérdida de la sensibilidad en el área de la mordedura, que se extiende por todo el cuerpo.

– Parálisis muscular; primero en el área de la mordedura y que asciende luego progresivamente.

– Pérdida de fuerza muscular progresiva.

• Coma y muerte

Cualquiera de los dos casos de rabia suelen terminar con el coma y la muerte del paciente que la sufre. El coma puede durar alrededor de uno a diez días, y puede verse acompañado de convulsiones o crisis respiratorias según el tipo de rabia. Al final, la parada cardiorrespiratoria es la causa más común de muerte, si bien en otros casos se puede deber a infecciones secundarias o infartos.

El diagnóstico de la rabia

Los síntomas y los signos clínicos son muy poco específicos, por lo que es un poco complicado llegar al diagnóstico de la rabia. El síntoma más característico suelen ser los espasmos faríngeos que causan hidrofobia (miedo al agua).

El dato que puede alertar al médico es el antecedente de un arañazo o de una mordedura de un animal. Siempre que sea posible, se debe adquirir información total del animal que ha atacado a la persona; esto es muy fácil si es un perro doméstico, pero es un poco difícil si se trata de un animal de la calle o un animal salvaje. En cualquiera de los casos, es recomendable alertar a las autoridades por si pueden capturarlo y llevarlo a un lugar de acogida. La manera más fiable de saber si un animal padece la rabia es sacrificándolo y analizar su cerebro, algo que no se suele realizar de forma rutinaria.

Aparte del diagnóstico clínico, existen pruebas que pueden ser realizadas en el ser humano para comprobar si presenta la rabia. Se puede analizar la saliva o el líquido cefalorraquídeo para así buscar el virus a través de técnicas inmunológicas; el problema está en que estas pruebas precisan demasiado tiempo y, cuando se obtiene el resultado, puede llegar a ser demasiado tarde. Se comienza a usar el análisis de biopsia de piel, donde se puede hallar el virus, pero el diagnóstico más seguro suele ser el análisis de biopsias cerebrales en la autopsia una vez que la persona ha muerto.

Tratamiento de la rabia

En primer lugar es fundamental el tratamiento local de la herida provocada por el animal infectado con rabia. Es recomendable acudir a un centro de salud lo más rápido que pueda, donde un médico o enfermera limpiará muy bien la herida con agua y jabón. Es muy importante que el agua arrastre la suciedad de la herida con la presión suficiente para que de esta forma pueda eliminar la mayor parte del virus. También es muy importante eliminar los cuerpos extraños y nunca raspar la herida al momento de limpiarla, debido a que facilitaría el paso del virus hacia el interior del cuerpo.

El tratamiento en sí de la rabia consiste en su prevención a través de una vacuna, lo cual se debe administrar cuando exista riesgo de contraer la infección a través de heridas. La vacuna suele activar al sistema inmune para que identifique y elimine el virus de la rabia de nuestro organismo. La pauta de la vacuna es de cinco dosis repartidas en un mes; se debe empezar el tratamiento en el mismo momento que se limpia la herida, pero la profilaxis también es bastante efectiva si se empieza hasta 14 días después.

Si la herida es muy profunda y se ha sangrado demasiado es aconsejable agregar a la vacuna una inmunoglobulina, en otras palabras, anticuerpos que atacan directamente al virus sin tener que esperar a que el sistema inmune se active. En dichos casos también hay que tener muy en cuenta que la herida puede estar infectada por tétanos y otras bacterias, que exijan administrar tratamiento antibiótico y profilaxis tetánica.

Cuando la rabia ya ha sido instaurada, se suele tratar directamente con inmunoglobulina y se mantiene al paciente en una unidad de cuidados intensivos donde se encuentre controlado constantemente para así evitar el coma. El éxito del tratamiento en esta fase es bastante escaso, y por tal motivo se debe evitar con una profilaxis apropiada.

¿Cómo se puede prevenir la rabia?

Para evitar el contagio de la rabia y prevenir también su propagación se recomiendan una serie de medidas que te mostramos a continuación:

Vacunar a todos los mamíferos que se tengan como mascota siguiendo siempre las recomendaciones de un veterinario.

No entrar en contacto con animales salvajes o de la calle de los que se desconozca totalmente cuál es su estado de salud.

– Se puede aconsejar la vacuna directamente a las personas que viajen a las áreas de alto riesgo durante un largo periodo de tiempo o trabajen en contacto con animales con riesgo.

– Si compra animales en otros países infórmese primeramente si pueden cruzar fronteras y si se encuentran correctamente vacunados.

– Cuando entre en contacto con mamíferos sospechosos de rabia consulte de inmediato al médico, inclusive cuando no haya herida.

Esperamos que te haya sido de gran ayuda y no olvides visitar a un médico de inmediato si has sido atacado.

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