Síntomas de la Apendicitis: ¿Cómo Saber Si Tengo Apendicitis?

La apendicitis es un padecimiento bastante común, que suele atacar cerca del 7% de la población, lo cual la hace una de las primordiales emergencias médicas en todo el mundo. Por lo general, la apendicitis surge entre los 10 y 30 años de edad, pero puede suceder en cualquier edad, a pesar de ser rara en los niños con menos de 2 años. En este artículo te mostraremos los síntomas de la apendicitis además de todo lo referente. ¡No te lo puedes perder!

El apéndice es un órgano con tamaño localización versátil, y su cercanía con otros órganos de la pelvis y del abdomen pueden llegar hacer que los síntomas de la apendicitis sean semejantes con los de otras enfermedades. El dolor abdominal que viene del apéndice suele tener un diagnóstico diferencial con diferentes problemas del abdomen o de la pelvis, incluyendo diverticulitis, embarazo ectópico, torsión del ovario e incluso cálculo renal.

¿Qué es la apéndice?

La apéndice suele ser una prolongación del ciego, lo cual es la región donde está la comunicación entre el intestino delgado y el intestino grueso (colon). Aproximadamente posee 10 centímetros de longitud y tiene un fondo ciego. Su forma es muy semejante a la de un verme (lombriz intestinal), por este motivo también se le conoce como apéndice vermiforme. Otra analogía fácil sería la de un dedo de guante.

La pared del apéndice contiene tejido linfático y suele participar en la producción de anticuerpos. El apéndice también tiene su función como depósito de bacterias intestinales que ayudan en el proceso de digestión.

Es bastante común aprender en el colegio que la apéndice suele ser un órgano sin función, lo cual no es del todo una falsedad. La apéndice parece ser apenas un resquicio evolutivo, que si no es del todo inútil, tampoco parece hacer falta cuando es eliminado quirúrgicamente.

¿Qué es la apendicitis?

La apendicitis suele ser la inflamación del apéndice intestinal, y perjudica a la mucosa, tejido linfoide y la capa muscular. El apéndice está ubicado en el inicio del intestino grueso, en el área inferior derecha del abdomen. Posee forma de lombriz de color rosado cuando no se encuentra inflamado. En su interior existen muchos folículos linfoides del sistema inmunológicos (similares a los que hay en las amígdalas de la faringe). Este órgano no posee ninguna función conocida en los seres humanos, es un vestigio de la evolución así como pueden ser los músculos que mueven las orejas o el hueso cóccix.

La apendicitis se puede manifestar a cualquier edad, pero existe un pico de incidencia entre los 10 y los 30 años de edad sin que se conozca el motivo. También se ha descubierto que es más común en los varones, aunque no se han hallado causas hormonales.

El problema de la apendicitis no suele ser la inflamación del apéndice en sí, sino que si dejamos desarrollar el cuadro, el apéndice puede llegar a necrosarse y literalmente pudrirse en el interior del abdomen. Esto originaría una situación de urgencias, la peritonitis, con un gran riesgo para la vida del paciente.

Por todo ello es sumamente necesario realizar un diagnóstico y un tratamiento precoz que impida la progresión de la apendicitis. El único tratamiento efectivo suele ser la extirpación quirúrgica, lo que convierte a la apendicitis es la causa más habitual de operación quirúrgica abdominal.

Cómo detectar la apendicitis

¿Por qué la apéndice se inflama provocando la apendicitis?

Normalmente la apéndice origina un volumen constante de mucosidad lo cual es drenada hacia el ciego y se combinan en las heces. Su enorme problema es que suele ser la única región de todo el tracto gastrointestinal que posee un fondo ciego, es decir, es un tubo sin salida, como un dedo de guante. Cualquier obstáculo en el drenaje de la mucosidad hace que ésta se acumule, provocando dilatación de la apéndice. Conforme el órgano se va haciendo más grande, empieza a haber compresión de los vasos sanguíneos y necrosis de su pared. El proceso puede ir evolucionando hasta romper la apéndice, lo cual es llamada apendicitis supurada.

Existen diversas causas para la obstrucción de la apéndice. En los jóvenes, es frecuente una ampliación de los tejidos linfáticos en respuesta a alguna infección bacteriana o viral. Como el diámetro interior de la apéndice posee menos de un centímetro, cualquier incremento en su pared puede atrancar la salida. En longevos, lo más habitual es la obstrucción por lotes resecados de heces. Además, también existe la posibilidad de obstrucción por lombrices intestinales o por tumores.

Cuando el apéndice queda taponado e inflamado, las bacterias que residen en el interior de los intestinos logran atravesar su pared y obtener la circulación sanguínea y el peritoneo (membrana que envuelve todo el tracto intestinal). Este procedimiento es llamado de translocación bacteriana y suele ser responsable de gran parte de los síntomas de la apendicitis.

¿Cuáles son las causas de la apendicitis?

La apendicitis se ocasiona como resultado de la obstrucción de su luz, en otras palabras, del conducto interno del apéndice. Esta obstrucción suele suceder por distintas razones:

• Hiperplasia de folículos linfoides

Esta es la causa de apendicitis más común. Los folículos linfoides apendiculares funcionan igual que las amígdalas faríngeas, de manera que si se infectan por un microbio se inflaman, crecen y cierran la luz. Tal vez en las edades jóvenes de la vida nuestro organismo sea más propenso a ello, y eso justifica que en la gran mayoría de los casos de apendicitis ocurran entre los 10 y los 30 años de edad.

• Apendicolito o fecalito

Esta suele ser la segunda causa más habitual. A través del intestino grueso transita toda la masa fecal hacia el ano. En ciertas ocasiones un pequeño excremento puede atrancar la luz apendicular.

• Cuerpos extraños

De la misma manera que un fecalito, un cuerpo extraño que hayamos consumido podría fácilmente obstruir la luz apendicular, siempre que tuviese el tamaño apropiado.

• Microorganismos y parásitos

Ya sea porque interceptan directamente la luz o porque inflaman los folículos linfoides. El microorganismo que más se vincula con la apendicitis es la Yersinia.

• Tumores

En muy raras ocasiones dan la cara originando una apendicitis; pueden ser del propio apéndice o del colon.

¿Cuáles son los síntomas de la apendicitis?

El ciego y la apéndice están ubicados en el cuadrante inferior derecho del abdomen, por esta razón una apendicitis típicamente se presenta como un dolor en esta zona. El problema es que en fases iniciales, cuando solamente existe distensión de la apéndice, inclusive sin una intensa inflamación a su alrededor, los signos pueden ser muy indefinidos y no necesariamente localizados en este lugar.

En el comienzo de la apendicitis, el dolor puede ser un poco confuso, normalmente ubicado en la zona del estómago o en la proximidad del ombligo. La apéndice es apenas agotada y su inflamación aislada es mal observada por el cerebro. Sólo cuando el peritoneo, este sí rico en terminaciones nerviosas, queda inflamada, el cerebro logra identificar de manera más precisa la zona afectada. El cuadro típico suele ser el de un dolor súbito, alrededor del ombligo, que se torna más intenso conforme se destina hacia el cuadrante inferior derecho.

Cuando la inflamación y la distensión ocasionan la perforación de la apéndice, sucede una peritonitis (inflamación del peritoneo). El paciente que presenta peritonitis puede tener dolor intenso y el abdomen suele quedar duro como una piedra. Además, el paciente puede sentir dolor con estímulos muy simples como pisar el suelo o cambiar de posición. Este cuadro grave se suele presentar con sepsis.

Los 10 signos y síntomas de la apendicitis más frecuente son los siguientes:

• Rigidez de la pared del abdomen.

• Dolor abdominal.

• Vómitos.

• Mareos.

• Pérdida de apetito.

• Fiebre.

• Estreñimiento.

• Diarrea.

• Distensión abdominal.

• Leucocitosis (incremento del número de leucocitos en el hemograma).

No todos los signos y síntomas mencionados anteriormente necesariamente se encuentran en pacientes con apendicitis aguda. De hecho, algunos de ellos, como la diarrea, estreñimiento o distensión abdominal, se suelen presentar en menos de la mitad de los casos.

A continuación vamos a hablar con más detalles sobre cada uno de estos diez síntomas, demostrando su gran importancia para el diagnóstico de apendicitis.

El síntoma más característico o típico y presente en prácticamente el 100% de los casos de apendicitis suele ser el dolor abdominal. Como el dolor abdominal puede ser provocado por docenes de distintos problemas, conocer las características típicas del dolor de la apendicitis es sumamente importante para el diagnóstico.

a) Dolor típico de la apendicitis

El apéndice en sí suele ser un órgano mal inervado, por esta razón, en el comienzo de un cuadro de apendicitis, cuando la inflamación se limita el apéndice solamente, el cerebro posee alguna dificultad en reconocer el sitio exacto del trato intestinal que está en sufrimiento. A pesar del apéndice ubicarse en el cuadrante inferior derecho del abdomen, el dolor de un cuadro de apendicitis es sus primeras seis a ocho horas suele estar ubicado alrededor del ombligo. El paciente no logra con exactitud determinar el área que le duele. Cuando cuestionado, realiza un movimiento circular con el dedo índice alrededor del ombligo.

A lo largo de las primeras 24 horas, conforme la inflamación se empeora y pasa a obtener no sólo el apéndice, sino también las asas intestinales alrededor y el peritoneo (membrana que recubre el trato gastrointestinal), el cerebro empieza a adoptar mensajes más precisos de la zona afectada, volviéndose bastante claro para el paciente que existe algún tipo de problema en el área.

Cómo se que tengo apendicitis

b) Otras pautas de dolor de la apendicitis

De hecho, cuando el paciente es presentado al servicio de emergencias con el dolor típico de apendicitis, existen pocos médicos que tienen dificultades para establecer el diagnóstico. El problema sucede cuando el paciente posee un patrón anormal de dolencia, o cuando no puede describir sus signos, como ocurre en el caso de los niños muy pequeños o de personas mayores con demencia. Pacientes inmunodeprimidos, que no desarrollan procedimientos inflamatorios excesivos, pueden tener también presentaciones que no son típicas de la apendicitis.

En aproximadamente un 15% de las personas el apéndice se encuentra más posteriormente, haciendo con que el dolor especifico de la apendicitis sea distinto. En vez del dolor típico en el cuadrante inferior derecho, el paciente se puede quejar de dolor lumbar a la derecha, dolor del cuadrante superior derecho o también dolor en todo el flanco derecho.

Existen también pacientes con apéndices más bajos, cuya punta es extendida a la zona de la pelvis. En dichos casos, el dolor puede ser en la ingle a la derecha, en el ano o en la región púbica. Orinar o evacuar puede causar exacerbaciones de dolor.

c) Apendicitis con dolor en la parte izquierda del abdomen

Como ya deben haber observado, incluso en los casos extraños, el dolor de la apendicitis suele quedarse limitado al lado derecho del abdomen. A pesar de ser raro, no es imposible que el paciente con apendicitis presente dolor en la parte izquierda del abdomen, dado que el apéndice sea más largo que lo común y se extienda al lado izquierdo de la cavidad abdominal. No obstante, la apendicitis no debe ser la primera suposición diagnóstica en los pacientes con dolor abdominal en el lado izquierdo, excepto en los casos raros de situs inversus (condición atípica en la cual los pacientes presentan órganos del tórax y abdomen en posición contraria a la esperada).

Las etapas de la apendicitis

Una vez que ya esté obstruida la luz del apéndice, empieza el procedimiento inflamatorio, desmejorado por la inflamación bacteriana (bacterias que normalmente se encuentran en el intestino grueso), esto suele aumentar la presión dentro del apéndice debilitando su pared, y originando su ruptura y la perforación apendicular.

Lo más habitual es que el organismo propio intente delimitar la inflamación. El tejido que recubre el apéndice se adhiere, antes de que se provoque la perforación, formando una masa inflamatoria llamada plastrón apendicular. Esto evita que las heces sean esparcidas por la cavidad abdominal y originen una peritonitis generalizada. La consecuencia es un absceso ubicado por lo general en la fosa iliaca derecha aunque, en ciertas ocasiones, se acentúa en la parte inferior de la pelvis.

Menos del 30% de los casos se pueden curar solos, quedando un ejido de cicatrización. Por lo general, esto sucede en los casos de apendicitis subaguda.

Hoy en día es raro que se promueva una peritonitis generalizada, salvo en el caso de las personas que poseen las defensas debilitadas (ancianos), o en aquellas personas con apendicitis bastante avanzadas por un diagnóstico tardío.

En los lactantes y en los niños pequeños, la apendicitis puede ser progresada rápidamente hacia la perforación y la peritonitis generaliza debido a que, a estas edades, la estructura del tejido que recubre el apéndice es pequeña e ineficaz para calmar la infección.

Es aceptado generalmente que la perforación suceda entre las 24 y las 48 horas desde el comienzo de los síntomas. Sin embargo, alrededor del 13% de los casos se puede perforar antes de las 24 horas.

Las 4 etapas de la apendicitis:

Basándose en los descubrimientos histológicos y en el aspecto macroscópica se pueden diferencias diversas etapas o estadios en la apendicitis:

• Etapa 1. Apendicitis simple o catarral:

Cuando es obstruida la luz del apéndice el moco que segrega, como segrega cualquier parte del intestino, no puede fluir con libertad y empieza a acumularse en su interior. Esto hace que las bacterias que forman parte de la flora intestinal sean multiplicas excesivamente e inicie el proceso inflamatorio. En esta etapa el apéndice posee un aspecto exterior normal y sólo puede ser identificada la inflamación al microscopio.

• Etapa 2. Apendicitis fibrinosa o flemonosa:

Poco a poco el apéndice se va distendiendo al aumentar su presión interior. Llega un momento en que la presión es tanta que la sangre no puede irrigar el apéndice correctamente. El aspecto del apéndice es inflamatorio: agrandada y roja.

• Etapa 3. Apendicitis gangrenosa:

En esta etapa las paredes del apéndice se van debilitando, tanto por la falta de riego sanguíneo, como también por el incremento de la presión interna. Existen partes que comienzan a necrosarse y se vuelven de color negro pudiendo segregar pus.

• Etapa 4. Apendicitis perforada:

En esta etapa finalmente las paredes son rotas y se libera toda la pus y las heces hacia el interior de la cavidad abdominal, dando lugar a una peritonitis.

Todas estas etapas que mencionamos suelen ocurrir en el transcurso de 24 a 36 horas desde el comienzo del proceso en los adultos. En los niños pequeños la progresión de la enfermedad generalmente es tan rápida que el primero de los tres estadios patológicos se suele dar antes de que se origine la consulta médica.

Complicaciones de la apendicitis, ¿Cuáles son?

Las complicaciones más comunes de la apendicitis son las siguientes:

– Peritonitis difusa.

– Absceso abdominal.

– Pileflebitis: La más peligrosa y extraña, se forma émbolos sépticos que van al hígado pudiendo originar abscesos.

Hoy en día es muy raro que se originen estas complicaciones, salvo en los casos de personas que posean las defensas debilitadas (ancianos), o también en las personas que presentan una apendicitis muy avanzada por un diagnóstico tardío.

¿De qué trata la apendicitis crónica?

Algunos pacientes suelen presentar cuadros de obstrucción alterna de la apéndice, habiendo desobstrucción espontánea siempre que la presión dentro de la luz quede elevada.

Imagine usted un pedazo resecado de heces exactamente alojado en la salida de la apéndice, que ahora ya no tiene cómo escurrir la mucosidad provocada. Si esos trocitos de heces no estuviesen bien pegados, conforme la presión dentro de la apéndice sea mayor, acabará siendo empujado por el exceso de mucosidad que ha sido acumulada y la obstrucción desaparecerá. Es un ejemplo de una apéndice que es inflamada y desinflamada repetidamente.

La apendicitis crónica se presenta como un cuadro de dolencia abdominal cíclico que suele ser bastante complicado de diagnosticar.

¿Cómo se diagnóstica la apendicitis?

Al igual que cualquier otra enfermedad, el diagnóstico inicia por la evaluación de las manifestaciones y síntomas del historial clínico y del examen físico. Tal como se mencionó y se explicó antes, la apéndice es poco enervada y cuando aún no existe inflamación de los órganos a su alrededor, como, por ejemplo, del peritoneo, pueden inclusive no haber señales claras de apendicitis en el examen físico.

Mientras la inflamación va progresando, se torna más fácil detectar un dolor intenso al palpar profundamente el cuadrante inferior derecho del abdomen. Cuando existe peritonitis, el paciente puede sentir mucho dolor durante el examen físico en el momento en que el médico aprieta el abdomen con una de las manos y súbitamente la retira. Este dolor al descomprimir es muy típico de procesos inflamatorios del peritoneo.

Los exámenes de laboratorio también son bastante útiles, debido a que los pacientes con peritonitis suelen presentar un mayor número de leucocitos en el hemograma (leucocitosis).

Sin embargo, una sospecha clínica o un descubrimiento de laboratorio de un peritoneo inflamado no es suficiente para que aseguremos el diagnóstico de la apendicitis, debido a que existen diversas causas de la peritonitis (ver a continuación en el diagnóstico diferencial).

En los casos típicos de apendicitis, especialmente si son avalados por médicos con experiencia, se pueden diagnosticar sin mayores dificultades, pero hoy en día es muy frecuente y fácil solicitar exámenes de imagen para así confirmar el diagnóstico. Los dos exámenes más solicitados son la tomografía computarizada y la ultrasonografía, siendo la primera la más indicada en los casos dudosos o con sospechas de complicaciones.

Diagnóstico diferencial de la apendicitis

La apendicitis suele ser una de las principales causas de dolencia y necesidad de cirugía abdominal. Otros procesos inflamatorios dentro del abdomen pueden ser similares a los síntomas de la apendicitis, como lo son:

– Diverticulitis.

– Diverticulitis de Merckel.

– Enfermedad de Crohn.

– Enfermedad inflamatoria pélvica.

– Ileítis aguda (inflamación del íleon).

Tratamiento de la apendicitis

El tratamiento de la apendicitis es quirúrgico, pudiéndose realizar de manera tradicional y a través de laparoscopia. La vía laparoscópica es preferente en las personas obesas y en longevos y cuando el diagnóstico aun no es 100% confirmado a la hora de la cirugía.

La cirugía de inmediato es indicada en aquellos casos con menos de tres días de evolución. En los casos en que el paciente tarda en buscar atención médica, la inflamación puede ser tan elevada que puede llegar a dificultar la acción del cirujano, aumentando así el riesgo de complicaciones. En tales casos, si la tomografía computarizada confirma presencia de mucha inflamación alrededor de la apéndice, con formación de absceso, se puede preferir tratar la infección con antibióticos durante algunas semanas antes de acudir a la cirugía.

Lo que se recomienda ante el dolor

Ante una apendicitis, el sentido común del paciente le hará saber que el dolor no va a pasar de inmediato, debido a que los síntomas son diferentes a los del típico malestar abdominal. El primer síntoma de atención es que luego de 12 horas no calma.

En dichos casos es recomendable consultar a una guardia lo antes posible, debido a que si la persona comienza a tomar algún analgésico para calmar el dolor, el cuadro posiblemente quede enmascarado y el diagnóstico resulte tardío.

Retrasar el diagnostico puede ser muy peligroso ya que la evolución de la apendicitis puede hacer que el apéndice se termine perforando, provocando una peritonitis y un cuadro bastante infección más complicado para el paciente.

Esperamos que te haya servido este interesante artículo. ¡Y no olvides visitar todo nuestro portal!

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