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Remedios Caseros para Despejar la Mucosidad en los Pulmones

La mucosidad suele ser un espeso y pegajoso lo cual es liberado por las membranas mucosas, que recubren las paredes internas de las distintas partes del cuerpo, tales como los pulmones, el estómago, las orejas, los genitales y el tacto respiratorio. En esta oportunidad te mostraremos todo lo referente a la mucosidad en los pulmones. ¡No te lo pierdas!

Este líquido viscoso contiene compuestos antimicrobióticos, que son muy eficaces para la destrucción de bacterias y de otros patógenos. Por lo tanto, su presencia actúa como un mecanismo de defensa contra los microbios nocivos. Alrededor de 1,5 litros de moco diariamente se producen en las personas sanas.

La membrana mucosa que recubre el tracto respiratorio, es de esencial importancia. El tracto respiratorio es nada menos que el paso del aire, que facilita la inhalación y la exhalación del aire desde y hacia los pulmones. La mucosidad que es secretada en el tracto respiratorio hace un trabajo excelente de protección del cuerpo, sobretodo de los pulmones de los patógenos en el aire, que se inhalan al respirar. Los anticuerpos en la mucosidad no sólo suelen atrapar a los agentes infecciosos inhalados sino que también los destruyen. El revestimiento de la membrana mucosa, también conserva la humedad de las vías respiratorias y evita que se resequen.

¿Qué es la mucosidad en los pulmones?

La mucosidad en los pulmones, conocida también como “flema” se encuentra formada por bacterias, tejidos y células muertas que son muy necesarias para limpiar los pulmones de partículas del exterior como polvo, polen y contaminantes industriales y así poder mantener las vías respiratorias funcionando apropiadamente.

Aunque la flema es un indicador de que el sistema inmunológico se encuentra funcionando, demasiada mucosidad en los pulmones puede ser un poco peligrosa. Una sobreabundancia de moco en los pulmones puede empeorar gripes, resfriados y enfermedades respiratorias. Trata la secreción en los pulmones invirtiendo en los medicamentos adecuados y manteniendo un estilo de vida más saludable para así evitar los problemas de mucosidad en el futuro.

Tratamiento para la mucosidad en los pulmones

Síntomas de la mucosidad en los pulmones

Existen algunos síntomas que se pueden atribuir a esta condición. La tos excesiva, que expulsa una sustancia de color amarillo verdoso (la mucosidad), suele ser el síntoma más frecuente de la mucosidad en los pulmones. El toser la mucosidad, es una alarma de un trastorno subyacente. El exceso de la mucosidad que se queda atrapada en los pulmones, puede también provocar dificultades para respirar y un dolor de la garganta.

¿Por qué la mucosidad se origina en los pulmones en cantidades excesivas?

Una gran cantidad de factores pueden ser los responsables de causar la mucosidad en los pulmones. Por ejemplo, la infección viral, el resfriado común, entre otros.

¿Cuáles son las causas de la mucosidad en los pulmones?

• La bronquitis.

Este suele ser un trastorno respiratorio, en el que el paso del aire por los bronquios, si estos están inflamados, no permiten que el aire inhalado transite a los pulmones, así como tampoco proporciona el paso del dióxido de carbono fuera del cuerpo.

Con habitualidad, la bronquitis se encuentra atribuida a una infección viral, pero también puede nacer debido a un contagio de las bacterias. La inflamación de la membrana mucosa, es una indicación para liberar más mucosidad en un intento de controlar la infección. El exceso de mucosidad se puede filtrar hasta llegar a los pulmones y causar frecuentes ataques de tos. El exceso de mucosidad en los bronquios puede obstruir también el flujo del aire aspirado, provocando problemas de respiración.

• El asma.

El asma es una enfermedad pulmonar que origina la inflamación de las vías respiratorias y va acompañada de un incremento en la cantidad de la producción de la mucosidad. Un ataque de asma puede provocar problemas respiratorios muy graves y la obstrucción de las vías respiratorias debido a una acumulación de la mucosidad, en caso de ser grave.

• La sinusitis.

Las infecciones de los senos paranasales son también algunas de las causas de la producción de la mucosidad en los pulmones. Los senos paranasales son cavidades huecas que suelen permitir que el aire fluya desde la nariz hasta la tráquea. Existen cuatro pares de aberturas de los senos que se conectan a la nariz. La membrana mucosa ubicada en los senos provoca una mucosidad que actúa como un sistema de filtro para el polvo y la suciedad. La mucosidad no permite el acceso de partículas no deseadas en los pulmones. No obstante, una infección de bacterias puede originar una inflamación de los senos paranasales. Esto, al pasar el tiempo, conduce a la obstrucción de los senos paranasales y a la mucosidad en exceso. El exceso de la mucosidad que se ocasiona en los senos paranasales, puede transitar a los pulmones y alterar su función.

• La neumonía.

El exceso de la mucosidad situada en los pulmones también puede indicar que el paciente está sufriendo de neumonía. Esta es una infección de patógenos perjudiciales que incluyen bacterias, virus u hongos que afectan a los pulmones.

En esta condición, los pulmones se inflaman. Los afectados con neumonía presentan fiebre y la experiencia de tos moderada a severa y problemas respiratorios. A medida que la neumonía va progresando, el sistema respiratorio responde por la liberación de más de una cantidad normal de mucosidad en los pulmones. Para deshacerse del exceso de mucosidad, a menudo los pacientes han observado con frecuencia que la tos ayuda a expulsar la mucosidad.

• El enfisema.

El enfisema es un padecimiento que se caracteriza típicamente por la destrucción continua de los alvéolos, lo cual son pequeños sacos de aire en los pulmones que aseguran, que el oxígeno inhalado se traslade a la sangre y que el dióxido de carbono sea exhalado fuera del cuerpo.

Estos pequeños sacos de aire, que son muy similares a un racimo de uvas, se encuentran en el extremo de los bronquiolos (las vías respiratorias). En las etapas iniciales del enfisema, los alvéolos se inflaman, lo cual interfiere con el intercambio correcto del oxígeno y el dióxido de carbono. La contaminación del aire y el tabaquismo crónico suelen ser causas de un enfisema.

Por lo general, los alvéolos son flexibles, pero con el enfisema su flexibilidad se ve un poco afectada. Como consecuencia, los alvéolos no pueden excretar correctamente el dióxido de carbono y otras impurezas de los pulmones. Esta acumulación de impurezas conlleva a una producción en exceso de mucosidad en los pulmones y es seguida por una falta de aire y una tos constante.

• La alergia.

La exposición al aire, que transfiere los alérgenos como lo son el polen o el polvo, puede también irritar los pulmones, lo que puede conllevar a un exceso de la producción de las mucosidades. Los productos químicos que se inhalan al fumar también pueden conllevar a la acumulación de la mucosidad en los pulmones.

• La tuberculosis (TB).

La tos habitual, que expulsa tanto mucosidades, como sangre, suele ser un síntoma muy claro de la tuberculosis (TB). Esta es una infección bacteriana bastante grave de los pulmones, durante la cual el paciente continúa tosiendo durante un mes aproximadamente. La molestia en el pecho durante la inhalación, además de la tos con sangre y la espesa mucosidad, se nota con frecuencia que aquellos pacientes con la tuberculosis.

Mucosidad en los pulmones

El tratamiento para la mucosidad en los pulmones

Los medicamentos:

• El Broncodilatador.

Como su nombre lo indica, se trata de un medicamento que suele promover la dilatación de los bronquios y los bronquiolos. La dilatación disminuye la inflamación de los bronquios, lo que permite respirar con más facilidad. Con el broncodilatador, la contracción de los músculos de los bronquios se relaja. Los pasos estrechos de los bronquios se vuelven mucho más anchos, y esto permite que la mucosidad atrapada se pueda mover libremente y le proporciona una mejor eliminación de la mucosidad al toser.

• Los expectorantes.

El uso de los expectorantes es también muy beneficioso para la reducción de la acumulación de la mucosidad en los pulmones. Estos medicamentos son elaborados para disminuir la cantidad de la mucosidad. La reducción de la mucosidad originada por estos expectorantes hace que sea más fácil de expulsar el aire. Así pues, tomando los expectorantes, se suele promover la tos productiva, que a su vez apresura la eliminación de la mucosidad del cuerpo.

• Los descongestionantes.

Los descongestionantes, como lo son la fenilefrina y la oximetazolina, que se venden en forma de gotas nasales, los aerosoles nasales y en forma de ingesta oral, se recomienda muy a menudo para los pacientes con sinusitis. Con estos medicamentos se reduce la inflamación de la membrana mucosa que recubre toda la nariz y los senos paranasales. Esto se obtiene a través de la compresión de los vasos sanguíneos que facilitan la circulación de la sangre a la membrana mucosa. El descenso de la inflamación no sólo ayuda a mantener la producción de la mucosidad, sino que también facilita la respiración.

¿Cómo eliminar totalmente la mucosidad de los pulmones?

Es esencial que, además de hacer exhalaciones con agua hirviendo y hierbas medicinales para ablandar la mucosidad, también evitemos aquellos alimentos que la producen y consumamos los que facilitan su expulsión.

En ciertas ocasiones cuando estamos resfriados y no tratamos correctamente el problema, nos encontramos con que la mucosidad se nos comienza a acumular en los pulmones, originándonos mucha congestión, tos, dolor, problemas respiratorios, etcétera. A continuación te mostramos como eliminar totalmente la mucosidad de los pulmones.

1. Ablandar la mucosidad

El primer paso para poder eliminar totalmente la mucosidad de nuestros pulmones consiste en ablandarla, debido a que a medida que se endurece cada vez es más complicado permitir que salga. La mejor forma para conseguirlo es haciendo vahos, en otras palabras, inhalaciones del vapor que produce el cocimiento de algunas plantas medicinales.

¿Cómo lo hacemos?

• Ponemos a hervir en una cazuela u olla dos litros de agua junto con algunas hierbas medicinales. Se recomienda especialmente el tomillo, el pino, el romero, la manzanilla, el eucaliptus y el orégano. En algunos herbolarios venden ya combinaciones preparadas para realizarlos.

• Cuando se haya cocido entre 5 y 10 minutos aproximadamente, que observamos que desprende el vapor aromático, retiramos la olla del fuego y nos sentaremos enfrente, cubriéndonos la cabeza con un trapo o toalla e inclinándonos sobre la olla ligeramente abierta (vigilando de no quemarnos con el excesivo vapor).

• Haremos inhalaciones profundas por la nariz, tapando una y otra fosa nasal alternamente, y también por la boca.

• Esto se puede repetir varias veces al día.

2. Licuar la mucosidad

Es primordial que la mucosidad sea cada vez menos espesa y mucho más aguada para que nuestro organismo la pueda eliminar con más facilidad. Existen varias formas naturales de conseguirlo:

• Tomando caldos de hortalizas y de verduras: cebolla, col, puerro, zanahoria, ajo, apio, nabo.

• Bebiendo fuera de las comidas infusiones de eucalipto y tomillo.

• Evitando los alimentos que ocasionan todavía más mucosidad, como lo son las harinas y los lácteos. Es mucho más saludable ingerir bebidas vegetales y pan dextrinado mientras tengamos mucosidad.

• Beber al menos dos litros de agua al día fuera de las comidas.

3. Movilizar y expulsar la mucosidad

Aunque ablandemos y diluyamos la mucosidad, tenemos también que ayudarla a salir de forma natural. La forma más sencilla es realizando unos pequeños golpecitos seguidos en la espalda, por lo que necesitaremos la ayuda de otra persona.

Colocaremos la mano cóncava, haciendo un huego y daremos algunos golpes secos y continuados en toda el área superior de la espalda. Esto nos ayudará a despegar la mucosidad que se adhiere a los pulmones y en los bronquios.

Este masaje es especialmente ideal para los más pequeños. En las personas mayores o con debilidad deberemos hacerlo con mucho cuidado.

4. Cuidar el intestino

El intestino se encuentra íntimamente vinculado con nuestros pulmones y también debemos tenerlo muy en cuenta a la hora de tratar cualquier problema pulmonar si lo que queremos es tratar la causa y prevenir en las próximas ocasiones.

La mucosidad en los pulmones en ciertas ocasiones también es debida a la mala digestión de ciertos alimentos. Por esta razón es frecuente en niños pequeños que consumen alimentos que todavía no pueden digerir bien, como ocurre con los que llevan harinas refinadas.

Remedios caseros para eliminar la mucosidad en los pulmones

• La inhalación de vapores.

La inhalación de vapores suele ser uno de los remedios caseros para el alivio de la congestión. A la hora de practicar la inhalación de vapores la mucosidad se disuelve, y esto ayuda a aliviar el malestar. No obstante, las personas que sufren de asma, se deben mantener alejados de la inhalación de vapores, debido a que esto puede agravar el problema.

• El aceite de eucalipto.

Combinar unas gotas de aceite de eucalipto en el agua caliente durante la inhalación del vapor, puede también ser muy eficaz para combatir la congestión nasal y para disminuir la acumulación de las mucosidades.

• Hacer gárgaras con agua salada.

La mucosidad en los pulmones puede avanzar a la garganta con el paso del tiempo. Esto puede hacer que el picor en la garganta y la tos resulte mucho más fuerte. Con el objetivo del alivio de la garganta, realice gárgaras con el agua salada. Hacer gárgaras, en realidad, ayuda mucho a la eliminación de las mucosidades de la garganta.

• Los alimentos picantes.

Ingerir alimentos picantes con habitualidad puede ser un poco incómodo, pero existen personas a las que esto les ayuda para eliminar la mucosidad de la garganta y de los pulmones. El chile en polvo, el jengibre y el rábano picante son de gran ayuda para la expulsión de la flema. Esto, a su vez, estimula la eliminación de las mucosidades a través de la tos. No obstante, en el caso de que los síntomas se compliquen al ingerir los alimentos picantes, deje de hacerlo.

• Mantenerse alejado de los productos lácteos.

Otra forma natural para reducir los síntomas vinculados con las mucosidades en los pulmones es no consumir ningún producto lácteo. El motivo es que la mucosidad tiende a volverse más gruesa con la ingesta de los productos lácteos. No es de extrañar, que los signos tiendan a agravarse debido al consumo de la leche, el queso y el yogurt.

• El consumo apropiado del agua.

El suficiente consumo de agua puede también desempeñar un papel importante para deshacerse de la mucosidad del cuerpo. Beber mucha agua ayuda a diluir el moco grueso, por lo que es mucho más fácil de drenar. Por lo tanto, para soltar la mucosidad almacenada, se debe consumir agua en cantidades apropiadas. Simplemente, a través del aumento del consumo de agua, uno comienza a sentir que los síntomas han empezado a disminuir.

• La cebolla Juice.

Una mezcla de jugo de la cebolla y la miel suele ser también muy útil para conseguir un alivio de la tos. Esto actúa como un jarabe para la tos natural y es extremadamente eficaz para aliviar todos los síntomas de la tos. Llena una cucharadita con el jugo de la cebolla y mézclala con exactamente un cucharadita de miel. Tome esta combinación durante dos veces al día y seguro que notarás un alivio de la tos.

• La cebolla junto a la cama.

Existe otro remedio casero que podemos realizar en los primeros momentos que comenzamos a sentir la mucosidad, antes de que se nos complique. Consiste en cortar media cebolla y dejarla en una mesilla junto a la cama durante toda la noche. Durante esas horas iremos respirando los mecanismos volátiles de la cebolla, lo cual limpiarán nuestras vías respiratorias.

Cada noche debemos cambiar la cebolla. Si la mucosidad es ya muy espesa este remedio no funcionará.

• Las ventosas.

Hay otro remedio natural que ya se practicaba hace unas décadas con vasitos de yogurt de cristal, y que hoy en día se ha profesionalizado. Este método es una antigua técnica terapéutica de la Medicina Tradicional China, y que consiste en utilizar una especie de tacitas de cristal que hacen un efecto de vacío para adherirse al cuerpo, succionar la piel y parte del músculo, abrir los poros y también mover la circulación sanguínea y linfática.

De esta forma se produce una inflamación que descongestiona precisamente los órganos, en este caso los pulmones. Colocaremos una ventosa en cada lado a la altura de los pulmones, entre la columna y el omóplato. Dejaremos actuar por unos 10 minutos. Es posible que nos queden unas pequeñas marcas circulares enrojecidas que irán desapareciendo progresivamente. Podemos adquirir las ventosas y hacer este tratamiento en casa o bien acudir a un profesional.

¿Cómo prevenir la mucosidad en los pulmones?

El tabaquismo crónico suele ser el factor principal que contribuye a la tos, aléjese totalmente de este hábito antihigiénico debido a que puede recorrer un largo camino hasta volver a alcanzar los pulmones sanos y libres de la secreción excesiva de la mucosidad. Así, en primer lugar, deje de fumar si usted se ha atrevido a proteger el funcionamiento normal de los pulmones.

Con la finalidad de abordar los problemas de la contaminación del aire, sobre todo aquellos que sufren las personas que viven cerca de las zonas industriales y se encuentran obligadas a utilizar máscaras faciales especiales para disminuir la exposición a los contaminantes del aire. La instalación de limpiadores del aire HEPA en el hogar suele ser bastante útil en este sentido, ya que garantiza que el ambiente interno se mantenga siempre limpio.

Por lo general, cuando la producción de la mucosidad en los pulmones suele ser superior al nivel normal, es una indicación de una infección viral o inclusive de una enfermedad respiratoria. En dichos casos, es primordial determinar la causa de la acumulación de la mucosidad, que origina la congestión nasal y del pecho, para así diagnosticar una enfermedad.

Esperamos que este interesante artículo haya resuelto todas tus dudas y te haya sido de gran ayuda. ¡No olvides visitar todo nuestro portal!

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