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Jardín Zen: Historia, Características, Como Construirlo Y Consejos

Los Jardines resultan fascinantes para la mayoría de nosotros, sobre todo si este sirve para relajarnos y divertirnos al mismo tiempo, en este caso hablaremos de un mínimo y peculiar jardín y no es más que el jardín zen has escuchado hablar de el? Su práctica hoy en día es más común de lo que podemos imaginar.

Si quieres saber más acerca de este mundo fascinante que nos trae el jardín zen no te despegues de estas líneas que en Europortales hemos preparado para ti.

El jardín zen

El karesansui (枯山水), también conocido como jardín zen, es un estilo de jardín japonés seco que consiste en un campo de arena poco profunda y que contiene arena, grava, rocas y ocasionalmente hierba, musgo y otros elementos naturales. Son utilizados como forma de meditación por los monjes Zen japoneses. Se engloba dentro de la tipología del “jardín plano” (hiraniwa), contrapuesta al “jardín de colinas y lagos” (tsukiyama).

Son jardines-escena, y por tanto de dimensiones limitadas (como mucho 10×30 metros). La arena rastrillada representa el mar, en torno a las rocas se rastrilla en anillos, como si estas formaran ondulaciones en el agua. En el resto del jardín, se rastrilla en paralelo a la plataforma. Estos jardines son creados para su contemplación, generalmente desde una terraza o plataforma superior, pero no para pasear por ellos.

jardín zen al natural

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Historia del karesansui  (jardín zen) 

Se desarrolló principalmente durante el periodo Muromachi (1336-1573), en el que aparecieron los dos ideales estéticos básicos de este jardín:

  • Yugen: la simplicidad elegante.
  • Yohaku no bi: la belleza del vacío (así como en música se valoran los silencios). Tiene relación con el taoísmo, según el cual el vacío es la parte útil de las cosas (un vaso no es el cristal, sino el vacío de su interior). 

En el período Azuchi-Momoyama (1574-1599) se introdujeron algunas variaciones:

  • Talla de rocas: se permite introducir piedras talladas en los jardines secos (antes sólo piedras naturales).
  • O-karikomi: práctica que consiste en recortar árboles y plantas dándole formas. Se recortan en setos temas como El barco del tesoro o La isla Horai

En el siglo XX arquitectos como Shigemori Mirei siguieron realizando jardines karesansui en templos Zen:

  • Zuiho-In (1938)
  • Tofuku-Ji

Karesansui del templo Ryōan-ji

El karesansui  (jardín zen) más famoso se encuentra en el templo de Ryōan-ji, que se encuentra situado al noroeste de Kioto. El jardín de roca se añadió al templo a finales del siglo XV, con el fin de proveer de un lugar a los monjes para su meditación. Se dice que dicho jardín tiene un efecto tranquilizador. El autor fue un monje llamado Sōami, y está compuesto por un total de quince rocas de distinto tamaño, sobre una superficie rectangular de arena blanca.

Interpretaciones del jardín zen

Ha habido muchas interpretaciones para explicar la distribución de un karesansui (jardín zen). Algunas de estas interpretaciones son:

  • La grava representa el océano y las rocas representan las islas de Japón.
  • Las rocas representan a la tigresa con sus cachorros, nadando hacia un dragón.
  • Las rocas forman parte del kanji 心, cuyo significado es corazón, espíritu o mente.
  • Las rocas serían los picos de unas montañas sobre un mar de niebla.

Una explicación reciente dada por los investigadores Gert van Tonder de la Universidad de Kioto y Michael J. Lyons del Laboratorio de Inteligencia Robótica y Comunicaciones ATR dice que las rocas de Ryōan-ji forman un mensaje subliminal de un árbol. Esta imagen no puede ser percibida conscientemente cuando se las mira; sin embargo, los investigadores opinan que el subconsciente es capaz de percibir la sutil asociación en las piedras y creen que es el responsable del efecto tranquilizador de este tipo de jardines.

El concepto del diseño del karesansui (jardín zen) se ha ido adaptando a la creación de un entorno más natural. La orientación del jardín para el relax debe encarar el Este, la arena que representa la paz del mar es la que debe estar mirando hacia la salida del sol.

Críticas al estilo de el jardín zen

El concepto de jardín Zen es considerado un mito por muchos críticos, y entre ellos por expertos en jardinería y budismo japoneses. Opinan que es una creación occidental de finales del siglo XX que no tiene fundamento en la jardinería japonesa. Lo que sí existe es, por supuesto, la estética del karesansui o “jardín seco”, que no es en modo alguno exclusiva de los jardines adyacentes a los templos Zen. Los jardines secos pueden hallarse junto a casas, restaurantes y posadas. De igual manera, en torno a los templos Zen se encuentran jardines de distintos estilos, sin que los jardines secos sean más que uno de esos estilos.

jardín zen de madera

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El término “jardín Zen” apareció en un libro llamado One Hundred Kyoto Gardens publicado en 1935, escrito por Loraine Kuck en inglés. El primer uso en el idioma japonés de este término no se registra hasta 1958. De esto puede deducirse que algunos estudiosos japoneses de la posguerra se limitaron a adoptar una innovación occidental, aceptanto el concepto de jardín Zen porque ya se había difundido entre los extranjeros.

El libro de Wybe Kuiterts ThemesScenes & Taste in the History of Japanese Garden Art, publicado en 1988, propone un importante argumento en contra de la correlación entre el Zen y el karesansui:

Kuck entremezcla su interpretación históricamente determinada (siglo XX) del jardín Zen con la de un jardín antiguo proveniente de un contexto cultural completamente diferente. Su interpretación resulta así invalidada… (el jardín medieval) encontró su lugar en templos Zen y en hogares de guerreros porque mejoraba su entorno cultural. Es cuestionable que su apreciación responda a una emoción religiosa, antes que a una apreciación por la forma.

Kuiterts enmarca además adecuadamente el karesansui en la perspectiva budista: “(de acuerdo a Dogen) el mejor jardín para representar la Doctrina de Buda sería la nada. Al menos, no sería un jardín cuyo atractivo estético distrajera de la búsqueda verdadera de la Iluminación.” Kuiterts expone más críticas al traducir los comentarios de un monje, en la era Muromachi, en Tō-ji: “La gente que practica Zen no debería construir jardines. En el sutra dice que Bodhisattva Makatsuquien deseaba meditar, primero abandonó la mundana vida de hacer negocios y generar riquezas, así como abandonó la tarea de cosechar vegetales…”.

La creencia de que los monjes Zen utilizan los jardines para meditar se ve desmentida por el hecho de que en Japón los monjes Zen casi siempre meditan en interiores, de cara a una pared (Soto Zen) o al centro del cuarto (Rinzai Zen), nunca mirando a exteriores. Las fotos de monjes japoneses meditando en jardines secos son eventos preparados.

Sin embargo, estos comentarios críticos asumen una interpretación muy literal del jardín Zen. El término refleja el hecho de que ese estilo de jardín se desarrolló en los templos del Rinzai Zen, siendo algunos de los diseñadores históricamente más relevantes, como Muso Soseki y Soami, monjes o practicantes del Zen. Además el estilo de los jardines Zen tradicionales se desarrolló durante un período de la historia japonesa en el que las prácticas culturales asociadas con el Budismo Zen (como la caligrafía y la pintura de paisajes) tenían una influencia creciente sobre el arte japonés en su conjunto.

Esta amplia influencia sobre la cultura japonesa es la razón de que este estilo de jardinería, que tuvo efectivamente su origen en templos Zen, haya llegado a encontrarse en casas, negocios y restaurantes. Aunque hay una gran variedad de opiniones sobre el valor de estos jardines para la práctica budista, es incorrecto negar que su desarrollo está estrechamente asociado a los templos del Rinzai Zen, particularmente los grandes complejos religiosos de Kioto.

Pequeños paraísos de buenas vibraciones

Para disfrutar de una agradable sensación de paz y bienestar, hay que respirar profunda y lentamente mientras se rastrilla la arena dibujando finas líneas, círculos o figuras simétricas. El jardín puede convertirse en un espacio de cambio permanente donde se pueden añadir o retirar elementos, recolocar las piedras, alisar determinadas zonas o trazar nuevos surcos, dejando que nuestro espíritu se exprese libremente. Los dibujos estimulan la creatividad personal y, en todos los casos, estos exóticos micro jardines pueden “funcionar” como un sencillo juego antiestrés. Una vez colocados los diferentes elementos, el jardín es una obra para la contemplación.

Desde su aparición, los jardines Zen se concibieron como una representación del cosmos. Una miniaturización donde las piedras representan las montañas, la arena la inmensidad del océano y un trozo de musgo un bosque frondoso. Además, para los japoneses también representan buena parte de su historia y están estrechamente relacionados con su desarrollo espiritual. En Occidente todavía no son muy conocidos y están considerados como una fórmula eficaz para combatir el estrés y el ritmo acelerado de la vida.

Japón, siglo XIII  

Estos pequeños jardines llegaron a la isla hacia el siglo XIII, junto al budismo Zen que se extendía en muchas direcciones desde China. Esta doctrina predicaba una vida austera y largos periodos de meditación para clarificar la mente y conseguir un apacible estado de armonía. Esta filosofía se fundió con los principios de estética japoneses y su amor por la naturaleza, manifestándose en muchas de las artes niponas.
Durante el periodo de los samuráis (de moda otra vez gracias a la película de Tom Cruise), el Zen se popularizó como una disciplina imprescindible para elegir con acierto el camino más adecuado en los momentos difíciles. En aquellos años se colocaron los primeros jardines Zen en los templos, el lugar que por excelencia se dedicaba a la meditación.

¿Cual es la simbología  acerca del jardín zen?

Se lo relacionó con el budismo zen porque estos jardines se realizaban cerca de los templos budistas Rinzai Zen, más concretamente a los grandes complejos de templos en Kioto. Pero no son exclusivos de los templos, los jardines secos pueden hallarse junto a casas, restaurantes y posadas Algunas características son:  Imitan la esencia interna de la naturaleza y no sus manifestaciones externas.

jardín zen

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Sirven para la contemplación y transmiten un efecto tranquilizador en el observador. -Son la representación abstracta de la naturaleza, pero se pueden considerar todavía naturales. También se afirma que son energéticos, por los componentes que utilizan y si se utilizan múltiplos de tres en la cantidad de piedras. Ha habido muchas interpretaciones para explicar la distribución de un karesansui. Algunas son: La grava representa el océano y las rocas representan las islas de Japón. Las rocas representan a la tigresa con sus cachorros, nadando hacia un dragón. Las rocas forman parte del kanji , cuyo significado es “corazón”, “espíritu” o “mente”. La arena, es energía viva y pura por los cuarzos, las piedras las dificultades o también las deformidades que uno cree tener.

Jardín zen en casa

No hace falta que tomemos los fundamentos teóricos orientales o que implementemos al pie de la letra sus elementos. Porque vivimos en otro contexto, y tenemos otras necesidades. Pero sí podemos tomar las ideas (simpleza, austeridad y abstracción) o materiales (piedras y arena) de estos ejemplos. Que sean el punto de partida para realizar nuestro propio jardín, agregándole nuestro toque personal y utilizando los elementos que tenemos a mano o nos gusten, que pueden ser hierbas, arbustos, cañas, decks o inclusive espejos de agua.

La imaginación es nuestro límite. Una de las ventajas de utilizar piedritas o arena como cubresuelo, es que nos facilita la tarea de mantenimiento, ya que no necesitamos regarlo como el césped o desmalezar, logrando una disminución de los recursos. También es útil realizarlo en sectores donde no nos da el sol y es difícil lograr que crezca el césped. O en un pequeño patio que no es de uso como un parque, sino de contemplación desde el interior y entrada de luz.

Un jardín zen para relajarse y meditar 

Se llama jardín zen o seco a una modalidad de jardín con origen en Japón y que consiste en la creación de un espacio simple, con pocos elementos, que favorezca el relajamiento y la meditación. A diferencia de lo que por lo general se entiende por jardín en el mundo occidental, en estos no hay plantas ni flores, sino que la belleza se basa en el minimalismo y la símbología.

La arena o grava de un jardín zen representan el mar, y las líneas sobre ellas, el estado de la superficie del agua

Los componentes básicos de estos jardines orientales son la arena, grava o piedras pequeñas, que cubren la mayor parte de la superficie, y las piedras más grandes. También puede haber algunos toques de verde, con musgos, helechos o bonsáis, e incluso añadidos como puentes o estanques. La arena o grava que cubren la superficie representan el mar, y se “peina” con un rastrillo para lograr el efecto de ondulaciones en la superficie del agua.

jardín zen miniatura

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Existen discrepancias en relación con la autenticidad de estos jardines. Mientras algunos sostienen que su origen data de muchos siglos atrás y que sus creadores fueron monjes que los usaban para meditar, hay quienes lo ven como una creación occidental basada en costumbres japonesas, ya que en realidad los monjes preferían meditar en espacios cerrados.

Más allá de cuál sea la verdadera historia de sus orígenes, se trata de una combinación y disposición de elementos que en la actualidad, en esta parte del mundo, se asocian con la serenidad y ayudan a relajarse. Por eso, construir un jardín zen en casa puede ser muy buena idea. Y para ello no es imprescindible contar con mucho sitio, ya que existen jardines zen muy pequeños.

Cómo construir un pequeño Jardín Zen

Si se tiene espacio en el exterior, la opción de un jardín zen es muy interesante. Su mantenimiento es simple, pues no incluye plantas y por lo tanto no requiere de cuidados como regar o proteger del sol excesivo. Y no solo si se vive en una casa: un balcón o una terraza son suficientes para montar, en una pequeña superficie, un jardín zen.

Incluso es posible tener uno dentro del hogar, en lo que podría llamarse un jardín zen “bonsái”. Estos pequeños modelos, además de proporcionar su influencia tendiente a la serenidad y la relajación, se colocan sobre una mesa y se integran en la decoración, tanto si se ubican en el salón como en un dormitorio, en el recibidor o en un rincón destinado a la música o la lectura.

Su construcción se debe afrontar de un modo parecido a una bandeja para desayunar en la cama; es decir, un tablero de madera con bordes de mayor altura en los laterales para que contengan los materiales que han de colocarse sobre ella. También se puede utilizar un pequeño listón de madera para separar el jardín en dos espacios y llenarlos de materiales distintos, como arena en uno de los compartimentos y piedras pequeñas en el otro.

Un pequeño jardín zen se puede colocar sobre una mesa e integrarse en la decoración del hogar

Otra idea que da muy buen resultado es cubrir una parte del pequeño jardín con un cristal. Hay que recordar que al menos una parte tiene que quedar sin cubrir para poder modelar las ondulaciones sobre la grava o arena, para lo cual resultará conveniente contar con un rastrillo en miniatura, del tamaño de un tenedor, u otra herramienta similar.

Pero si otra parte está cubierta por un cristal, se podrán poner velas sobre ella, lo cual añadirá un toque de calidez al conjunto. También es posible colocar las velas a un lado, de modo que complementen o rodeen el jardín. A partir de este punto, el diseño y todo lo que pueda añadirse ya dependen de la propia creatividad de quien se ponga manos a la obra.

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