La Sepsis – Conoce Esta Infección De La Sangre Que Puede Ser Mortal!

Es la sepsis un síndrome de anormalidades patológicas, fisiológicas y bioquímicas que es potencialmente mortal y asociadas a una infección. Son estas anormalidades secundarias a una respuesta inmunitaria desbalanceada de cara a la infección, que culmina dañando los tejidos y órganos propios llevando a una disfunción multiorgánica. Se asocia con la sepsis el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica, aunque no es causa absoluta de ésta, ya que involucra la sepsis la activación tanto de respuestas proinflamatorias como de antiinflamatorias. Sigue leyendo y descubre todo sobre esta infección de la sangre.

El 13 de septiembre se celebra, el Día Mundial de la Sepsis, esta infección de la sangre que a menudo puede ser mortal continúa siendo desconocida para gran parte de la población que erróneamente la considera, como el “envenenamiento de la sangre”.

Sepsis: infección de la sangre.

Para entender esta infección de la sangre, primero debemos saber que se le llama infección a todo aquel proceso patológico secundario a la penetración por microorganismos patógenos o potencialmente patógenos de un tejido, líquido o concavidad anatómica que en normales condiciones deben perdurar estériles. Aunque, no es perfecta está definición, ya que, por ejemplo, no es el colon estéril y se puede generar allí una infección por Clostridium difficile. No se relacionan con la invasión las manifestaciones de la infección por este germen, sino más bien con la exotoxina que produce.

Hasta el año 2015 de acuerdo con los expertos Sepsis, significaba, una infección con manifestaciones de respuesta inflamatoria sistémica (por sus siglas SRIS), como fiebre o taquipnea, hipotermia, taquicardia, leucocitosis o leucopenia, entre otras. Según los mismos expertos, desde el 2015, el término sepsis se define como la disfunción orgánica provocada por una respuesta anómala del huésped a la infección que presume una amenaza para la supervivencia. En lo que respecta a la disfunción orgánica, puede ser definida como con fines de operatividad clínica un aumento de dos puntos o más, esto en el sistema de medición SOFA (Evaluación Secuencial de la Insuficiencia Orgánica “relacionada con la sepsis”), lo que viene siendo asociada con una mortalidad hospitalaria mayor del 10 % y por ende merece una respuesta adecuada y rápida. Esta conocida infección de la sangre, continúa siendo la causa más usual de muerte por infección en todo el mundo y se cobra más vidas que el cáncer de mama e intestinal juntos.

Sepsis

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La Sepsis grave.

Hasta el año 2015 el término “sepsis grave”, de acuerdo con los expertos, significaba, la presencia de sepsis en asociación con manifestaciones de hipoperfusión tisular o de disfunción orgánica, como acidosis láctica, hipoxemia, oliguria, alteración mental, elevación de enzimas hepáticas y trastorno de la coagulación, entre otras. Según los mismos expertos, desde el año 2015, se considera un término redundante (siempre la sepsis es grave) y por tal razón debe dejar de usarse.

El choque séptico.

Significaba el choque séptico, hasta el año 2015, de acuerdo con los expertos, una sepsis con insuficiencia circulatoria por hipotensión arterial persistente, pese a una terapia con líquidos correcta. Según los mismos expertos, desde el año 2015, es el choque séptico un tipo de sepsis que se acompaña de anomalías celulares, circulatorias y metabólicas lo bastante profundas como para incrementar de forma sustancial la mortalidad.

Son los pacientes con choque séptico, aquellos con sepsis con hipotensión resistente que requiere vasopresores con el objetivo de mantener la presión arterial media ≥ 65 mm Hg y también un nivel de lactato sérico mayor de 2 mmol/L (que es igual a 18 mg/dL) a pesar de la reposición adecuada de volumen. Supera el 40 % la mortalidad hospitalaria cuando se cumple ese criterio.

El choque séptico

El síndrome de disfunción multiorgánica por sepsis.

El síndrome de disfunción multiorgánica (por sus siglas SDMO), que antiguamente era conocido como fallo multiorgánico, fracaso multiorgánico (FMO) o fallo orgánico múltiple, en un paciente enfermo es la representación de alteraciones en la función de dos o más órganos, que requiere de intervención clínica con el fin de lograr mantener la homeostasis. El SDMO es provocado generalmente por sepsis y además se relaciona con el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (por sus siglas SRIS). Se encuentra caracterizado por una “disfunción progresiva” y secuencial, en algunos casos.

Durante la década de 1960 fue descrito por primera vez, ha sido explicado como un síndrome iatrogénico. ​ Hay dos tipos de SDMO, estos son el primario y el secundario. Mientras ocurre el primero a consecuencia de una “agresión bien definida”, no tiene el segundo relación con la lesión y días después surge, comúnmente como consecuencia de la respuesta corporal a la agresión. Puede tener diversas causas la disfunción multiorgánica, entre las que se hallan: traumatismos, quemaduras, infecciones, etc.

Es un proceso complejo la fisiopatología del SDMO relacionado con la respuesta orgánica a una agresión externa; es la inflamación la respuesta del organismo, que, en estos casos, acaba siendo una exagerada respuesta ocasionando el SRIS. Aún luego de finalizada la agresión comienza la respuesta inflamatoria continúa, desencadenando la pérdida de la funcionabilidad de uno o más órganos o sistemas orgánicos. Se han desarrollado escalas para el diagnóstico que permiten establecer la severidad de la disfunción. Es principalmente preventivo el tratamiento del SDMO; una vez instaurado el fracaso orgánico, consta el tratamiento en la sustitución de la función del órgano afectado y también en la prevención de nuevas afectaciones, aunque, el síndrome puede llegar a ser altamente mortal dadas las pocas opciones de tratamiento.

El síndrome de respuesta inflamatoria sistémica.

Es un proceso inflamatorio que se encuentra asociado por lo menos con dos de las siguientes manifestaciones clínicas el llamado síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (por sus siglas SIRS): temperatura corporal mayor a 38 °C o menor a los 36 °C; frecuencia cardíaca mayor a los 90 latidos por minuto; frecuencia respiratoria mayor a 20 respiraciones por minuto o certeza de hiperventilación con una PaCO2 menor a 32 mmHg; un recuento de leucocitos en sangre periférica mayor a los 12.000/mm3 o menor a 4.000/mm3, o con presencia de inmaduros neutrófilos (bandas) mayor a 10%. Cuando es el SIRS el resultado de un proceso infeccioso se le llama sepsis.

El síndrome de respuesta inflamatoria sistémica

El síndrome de respuesta antiinflamatoria compensatoria.

Se caracteriza el síndrome de respuesta antiinflamatoria compensatoria, por una disminución en la expresión del HLA-DR en los monocitos, apoptosis en los linfocitos y superioridad de la respuesta Th2 sobre Th1.

La sepsis neonatal.

Sepsis neonatal es el término usado para detallar cualquier infección bacteriana sistémica evidenciada por un hemocultivo positivo en el mes  número uno de vida. Es una infección una sepsis neonatal, es por lo general bacteriana, que acontece específicamente en un bebé de menos de 28 días desde su nacimiento. Se ve en los primeros 7 días de vida la sepsis de aparición temprana, en tanto que la sepsis de aparición tardía acontece entre el día 7 y el día 28.

La sepsis neonatal

Diagnóstico de sepsis.

Se sospecha la sepsis en pacientes con fiebre y aumento del ritmo cardíaco y en la frecuencia respiratoria. A menudo se realiza en esos casos un examen de sangre en busqueda de un número anormal de leucocitos, un común signo de sepsis, o un elevado nivel de lactato, que con la gravedad de la afección se correlaciona. Se pueden analizar también la sangre y otros líquidos corporales (como el esputo y la orina) con el objetivo de detectar la presencia de agentes infecciosos. Asimismo, una tomografía computarizada o una radiografía de tórax ayudarán a identificar el lugar de la infección.

Los criterios de diagnósticos basados en la conferencia de consenso del año 2001.

Se basan los criterios de diagnósticos en las definiciones siguientes:

Se refiere el término síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (por sus siglas SRIS) a la respuesta inflamatoria generalizada que se origina contra distintas lesiones infecciosas o no infecciosas. Para diagnosticar un SRIS desde el punto de vista clínico, deben cumplirse por lo menos dos de los siguientes criterios:

  • Temperatura mayor a los 38 oC o menor a 36 o
  • Taquipnea mayor a 20 respiraciones por minuto o PaCO2 menor a 32 mm Hg.
  • Frecuencia cardíaca mayor a los 90 latidos por minuto.
  • Leucocitosis mayor a 12 000 cel/mm3 o leucopenia menor a 4 000 cel/mm<3 o más de 10 % de formas inmaduras.

Alude la palabra sepsis al término de la respuesta inflamatoria sistémica causada por una infección, independientemente de cualquier tipo de germen (virus, bacteria, hongo o parásito) o de si se encuentra en la sangre o no el germen.

Define el término sepsis grave la sepsis asociada con la disfunción de órganos, hipoperfusión (oliguria, acidosis láctica y alteraciones del estado mental) o hipotensión que invierte con la administración de líquidos.

El choque séptico, que es el coligado con sepsis grave como la expresión de mayor gravedad, requiere la presencia de un SRIS de principio infeccioso más juicios de hipoperfusión e hipotensión persistente (presión arterial sistólica menor a 90 mm Hg o presión arterial media “PAM” menor a 70 mm Hg o caída mayor a 40 mm Hg de la presión arterial sistólica a partir de la basal) que con la administración de líquidos no revierten (en 1 hora 2 L de cristaloides) y por lo tanto requieren el uso de drogas vasopresoras para su corrección.

Define l término síndrome de disfunción multiorgánica, la alteración de la función de por lo menos dos órganos o sistemas en un paciente con una aguda patología en quien ya no puede mantenerse sin intervención la homeostasis.

Los criterios de diagnósticos

El diagnóstico diferencial de sepsis.

Es amplio el diagnóstico diferencial de la sepsis y exige contemplar (para excluir) la posibilidad de enfermedades o de estados no infecciosos que puedan provocar signos sistémicos de síndrome de respuesta inflamatoria sistémica, como la abstinencia de alcohol, pancreatitis aguda, tirotoxicosis, quemaduras, tromboembolismo pulmonar, insuficiencia suprarrenal, anafilaxia y choque neurogénico.

Con respecto a la sepsis neonatal, aunque son bacterias la mayor parte de los patógenos que la causan, la infección es generada por virus, hongos o parásitos en algunas ocasiones de tal manera que deben ser esas etiologías consideradas en el diagnóstico diferencial.

El diagnóstico diferencial de sepsis

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Tratamiento de la sepsis.

Consiste el tratamiento en el restablecimiento de la perfusión con líquidos intravenosos y en ocasiones agentes vasopresores, sostén con oxígeno (O2), control de la fuente de la infección, administración de antibióticos de amplio espectro y en ocasiones otras medidas de sostén. Deben ser tratados en una unidad de cuidados intensivos los pacientes con choque séptico para que sea posible el monitoreo con intervalos de una hora la presión venosa central (por sus siglas PVC), la saturación de oxígeno en sangre venosa central (o sea ScvO2), la presión de enclavamiento en la arteria pulmonar (o PEAP), los gases en sangre arterial, la oximetría de pulso, los niveles de lactato glucemia y electrólitos y la función renal.

Se debe medir el volumen de orina, un excelente indicador de la perfusión renal, lo que se hace habitualmente con un catéter permanente. El desarrollo de oliguria (por ejemplo: menos de 0,5 mL/kg/h) o anuria o un incremento del nivel de creatinina son los indicadores de una inminente insuficiencia renal.

Tratamiento de la sepsis

De la sepsis grave de origen no determinado.

Como no son específicas de los procesos infecciosos las manifestaciones del síndrome de respuesta inflamatoria sistémica, alrededor del 40 %  de los pacientes que ingresan como casos de emergencia con un grave cuadro o un choque que simulan ser sépticos no pertenecen a infecciones (en 32 %  de los casos se trata más bien de patología no infecciosa que simula sepsis y en 12 % la patología es de etiología no determinada). De todas maneras, aunque se hayan completado los exámenes de laboratorio, el examen clínico y de imágenes de rutina (inclusive la ecografía abdominal), luego de la indicación de los cultivos correspondientes debe recibir el paciente lo antes posible terapia combinada con antibióticos de amplio espectro para incrementar la supervivencia y minimizar la morbimortalidad.

Inmunoterapia.

Es una superestructura biológica el sistema inmunitario con la función esencial de preservar la integridad de los distintos componentes del organismo frente a la agresión de células neoplásicas o de agentes microbianos. Participa en el desarrollo de esa acción bioprotectora un amplio conjunto de elementos celulares y moleculares integrados que una unidad funcional sistémica componen con la capacidad de reconocer de forma específica cualquier tipo de fragmento molecular extraño al organismo y generar contra él una respuesta efectora defensiva.

Determina la excepcional versatilidad funcional del sistema inmunitario la puesta en marcha de diferentes mecanismos efectores adaptados a las condiciones biológicas de las diferentes categorías de agentes infecciosos que una respuesta antimicrobiana garantizan, potencialmente adecuada aunque a veces esa reacción contra la infección es inadecuada por un estado de deficiencia de los elementos del sistema o de una inapropiada regulación de esa respuesta contra las estrategias de evasión de los microorganismos. También existe además, la posibilidad de que la falta de control y limitación de la reacción inflamatoria provocada por los mecanismos efectores del sistema inmunitario genere fenómenos de agresión a lo propio y constituya el fundamental factor patogénico de expresiones clinicopatológicas relacionadas con la invasión microbiana, como el choque séptico o diferentes formas de autoinmunidad.

Inmunoterapia

El pronóstico de la infección.

Se produce la muerte en alrededor del 20 al 35 % de los pacientes con sepsis grave y la tasa de mortalidad entre las personas con choque séptico es del 30 al 70 %. ​ Es la determinación del nivel de lactato un útil método para conocer el pronóstico: la tasa de mortalidad es del 40 % en los pacientes con un nivel mayor de 4 mmol/L y la mortalidad es inferior al 15 % cuando ese nivel es menor de 2 mmol/L. Entre los distintos sistemas de estratificación del pronóstico que se usan en las unidades de cuidados intensivos se destacan el APACHE II (siglas del inglés Acute Physiology and Chronic Health Evaluation II) y la escala MEDS (sigla del inglés Mortality in Emergency Department Sepsis), un método de evaluación que pretende determinar la mortalidad aproximada de principio séptico en el servicio de emergencias.

Prevención de la sepsis.

Incluyen las recomendaciones preventivas básicas que el médico especialista (hematólogo, cardiólogo u otro profesional) que es responsable de la atención de los pacientes con afecciones que se asocian con asplenia/hiposplenia evalúe de manera temprana y, cuando esté indicado, periódicamente, la debida función del bazo, que usen los pacientes asplénicos un elemento identificatorio (pulsera o medalla) que advierta a terceros su condición de asplénicos y que ante la consulta de un paciente asplénico/hiposplénico a causa de un cuadro febril el médico general, o de servicios de urgencia, posea una clara conciencia de la posibilidad del desarrollo de una sepsis bacteriana fulminante.

Prevención de la sepsis

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