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Te Damos 10 Tips Para Que Aprendas Cómo Meditar En Casa. Descubre Los Beneficios De Esta Práctica!

¿Por qué es importante aprender cómo meditar en casa? En un nivel, la meditación es una herramienta. Puede ayudar a combatir el estrés, fomenta la salud física y ayuda con el dolor crónico. También puede hacer que duermas mejor, te sientas más feliz, seas más pacífico, así como estar más presente.

Pero en un nivel más profundo, la meditación es una puerta hacia lo desconocido. Puede ayudarnos a tener una idea del misterio de quiénes somos. Cuando comiences a meditar, notarás lo desordenada que es la mente.

Si estás comenzando con la meditación, por favor no te enfoques en tu mente ocupada. Es una condición natural. Con el tiempo aprenderás a trabajar con amabilidad con la avalancha de pensamientos y encontrarás algo de claridad y tranquilidad.

Aquí hay 10 Tips para que aprendas Cómo Meditar en Casa

1.- Antes de que comiences

Antes de aprender cómo meditar en casa, necesitas tener cuidado de algunos aspectos prácticos. ¿Cuándo vas a hacerlo cada día? ¿Dónde puedes sentarte sin ser molestado? ¿Cómo te acordarás de hacerlo? El primer paso es comprometerse con una práctica regular y cotidiana. Tomar 10 minutos cada día no debe ser difícil, pero es fácil quedar atrapado en todo lo que está pasando.

Trata de hacer que sea una parte regular de tu horario. Crea un espacio para sentarte a la misma hora cada día. Las mañanas parecen funcionar mejor para la mayoría de la gente, pero debes encontrar un tiempo que funcione para ti. Dónde lo haces, no importa, siempre y cuando sea poco probable que te interrumpan. Y, por último, usa lo que quieras para sentarte. Aunque es posible que desees aflojar los lazos o cinturones, o quitarte los tacones altos.

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2.- Prepárate

Lo que necesitas para aprender cómo meditar en casa es encontrar un espacio tranquilo donde puedas relajarte. Siéntate cómodamente en una silla o mueble con las manos descansando en tu regazo o en tus rodillas. Mantén la espalda recta. Sentarse en la parte delantera del asiento podría ayudar. Tu cuello debe estar relajado, con la barbilla ligeramente hacia abajo. Si estás usando un temporizador o siguiendo un audio, debes comprometerte a practicar durante todo el tiempo que has reservado sin importar si encuentras la sesión fácil o difícil.

3.- Respira profundamente

Desenfoca tus ojos mirando suavemente a la distancia media. Toma cinco respiraciones profundas y audibles, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. En la última exhalación, permite que tus ojos se cierren.

4.- Chequea tu cuerpo

Tómate unos momentos para instalarte en la posición de tu cuerpo. Observa suavemente tu postura y observa las sensaciones donde tu cuerpo toca la silla y tus pies se encuentran con el suelo. Siente el peso de tus brazos y manos descansando sobre tus piernas. Reconoce tus sentidos: note cualquier cosa que puedas oler, oír o saborear y las sensaciones de calor, frío o viento.

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5.- Escanea tu cuerpo

Lentamente vuelve tu mente hacia adentro. Escanea tu cuerpo de la cabeza a los pies, observando cualquier tensión o malestar. No trates de cambiar lo que encuentres, simplemente toma nota de ello. Escanea de nuevo, aunque en esta ocasión observa qué partes del cuerpo se sienten relajadas.

Toma unos 20 segundos para cada exploración. Ahora vuelve tu conciencia a tus pensamientos. Observa cualquier pensamiento que surja sin intentar alterarlos. Toma nota de tu humor subyacente, simplemente tomando conciencia de lo que hay sin juicio. Si no hay nada obvio, está bien también.

6.- Considera el “Por Qué”

Haz una pausa de unos 30 segundos y considera por qué estás sentado hoy. Reconoce cualquier expectativa o deseo que hayas traído, y déjalo ir. Extiende el amor: toma un momento para considerar los efectos más amplios de ser consciente hoy en día. Sentirte más tranquilo te ayuda a sentirte mejor, lo que a su vez tiene un efecto positivo en las personas que encuentres durante el día, desde colegas hasta compañeros hasta el conductor del autobús. Toma conciencia de la repercusión de este efecto.

Nada que lograr: antes de continuar en la sesión, recuerda que no hay «algo» que hacer aquí. Tu único trabajo es sentarte para la sesión completa, pero más allá de eso no hay nada que puedas hacer en el sentido normal de la palabra. Todo lo que tienes que hacer es retroceder y dejar que todo se desarrolle en su propio tiempo y forma propia.

7.- Observa la respiración

Lleva tu atención a la respiración. No hagas ningún esfuerzo por cambiarla, solo observa la sensación de subidas y bajadas que crea en tu cuerpo. Observa donde se producen estas sensaciones, ya sea tu vientre, pecho, hombros o en cualquier otro lugar. Durante unos momentos, céntrate en la calidad de cada respiración, anotando si es profunda o superficial, larga o corta, rápida o lenta.

Comienza contando silenciosamente las respiraciones: 1 al inhalar, 2 al exhalar, 3 a la siguiente inhalación, y así sucesivamente, hasta 10. Luego empieza de nuevo en 1. Al hacer esto, es completamente normal que los pensamientos hagan burbujas. No necesitas «hacer» nada, sólo guía tu atención de nuevo a la respiración cuando te das cuenta de que la mente se ha alejado. Si puedes recordar el número hasta el que habías contado, empieza de nuevo desde allí, o simplemente empieza de nuevo. Continúa hasta que suene el temporizador.

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8.- Deja que tu mente sea libre

Pasa 20-30 segundos sólo sentado. Puedes encontrarte inundado de pensamientos y planes, o sentirte tranquilo y enfocado. Pase lo que pase, está bien. Disfruta de la rara oportunidad de dejar que tu mente simplemente haga lo que quiera. Esta es una de las mejores oportunidades que nos brinda el aprender cómo meditar en casa.

9.- Prepárate para terminar

Tome conciencia una vez más de los sentimientos físicos. De la silla debajo de ti, donde tus pies hacen contacto con el piso, tus brazos y tus manos descansando en tu regazo. Presta atención a cualquier cosa que puedas oír, oler, saborear o sentir. Cuando estés listo, abre lentamente los ojos.

10.- Llévalo contigo

Antes de ponerte de pie, forma una idea clara acerca de lo que vas a hacer a continuación, como cepillarte los dientes, hacer una taza de té o buscar las llaves para salir de la casa. Es tan fácil saltar del asiento y perder la tranquilidad y el espacio que acabas de crear. Trata de llevar esta conciencia contigo a la siguiente actividad.

Consejo: durante todo el día, encuentra pequeños momentos para recordar lo que sentías al tener esa claridad y atención enfocada. Tal vez cuando te sientes por primera vez en tu escritorio en el trabajo, cuando bebas tu café de la mañana, o cuando estás en el autobús. No necesitas hacer todo el ejercicio, sólo toma un par de respiraciones profundas, observa cómo te sientes, y observa las áreas de tensión.

Aprender cómo meditar en casa nos ayuda a centrarnos en nuestros pensamientos y relajarnos. Nos prepara para enfrentar al mundo que encontraremos al salir con una actitud mucho más relajada. No dejes de intentarlo en casa!

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